Esti(g)mado Don Jorge Mario Bergoglio.

Escrito por  Pedro del Fierro. Opinión Domingo, 17 Marzo 2013 08:02
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Verguenza Torera.

A la sazón hombre (posiblemente) más escuchado del mundo y primera referencia del nacional catolicismo de esta (de momento) monarquía bananera, apéndice decisorio de Alemania, a la que llamamos Reino de España.

Quiero dirigirme a usted dándole desde ya la enhorabuena. Si tenía pocos méritos para ello al aceptar el nombramiento se ha ganado un caldero para usted solo en la hacienda de Pedro Botero (Y es que ya lo dijo Dante: “De Papas está repleto todo un círculo del Averno”).

Hablemos ahora si le parece de la elección de su nombre. Unos dicen que en honor a Francisco de Asís, primer caso reconocido de psicosis de guerra entre sus soldados, otros que en honor de Francisco Javier, quien hizo carrera y fortuna al amparo de la orden que le acoge, la de los jesuitas por si no lo recuerda. Yo sin embargo no pienso lo mismo. A mí me parece que en el momento de elegir su nombre no pensó usted en ninguno de estos. ¿Le suena de algo Francisco Jalics? Si, ese mismo, ya sabe, incluso en las peores compañías sigue habiendo hombres que son buenos y comprometidos con la causa del torturado. Casi siempre acaban siéndolo ellos mismos, mire si no usted al que dice que es su maestro. Ese, ese mismo cuyo nombre tiene en la punta de la lengua pero no recuerda del todo. Cristo le dicen, el ungido por María Magdalena con los fluidos de su cuerpo. Pero a lo que íbamos, que me despisto ¿Recuerda usted al tal Francisco? Yo acabo de conocerle por el periódico ¿Que gran invento verdad? Con esas hemerotecas capaces de guardar memoria de todo aquello que algunos como usted quisieran enterrado.

Pues sepa usted que acaba de salir ahora su soldado raso, jesuita a su mando, diciendo en los mismos que hace mucho de eso y que ustedes ya se han reconciliado. Flaco favor le ha hecho, pues tan solo se reconcilian quienes antes se han peleado, y en este caso pelea significa que usted le entrego en manos de los torturadores y asesinos del régimen de Videla, ese su gran amigo. Y pienso yo ¿Por qué no eligió como nombre Judas cuando tomo el cargo de Cefas (Piedra en arameo, Petrus en latín, Pedro en castellano. Lo mismo monta, monta tanto, el caso es el puesto que ocupa, el de Sumo Pontifex de JupiterOptimusMaximus).

 

También entiendo ahora porque no eligió el nombre de Orlando, sí ese era su nombre, Orlando Yorio, por si no lo recuerda, que ya sabemos lo selectiva que es la memoria de la iglesia y también su vista (ve la paja en el ojo ajeno e ignora la viga en su mismo culo). Este no ha podido disculparle, la muerte le libro del voto de silencio y también del de obediencia, y como la familia del mismo se niega a hacerlo y sigue declarando que usted es culpable no es recto premiarles con treinta monedas en forma de nombramiento.

 

Pero sigamos, sigamos, que si algo nos sobra es tiempo. Yo como diablo tengo todo el que quiera y usted como Papa no tiene que ganarse el sustento. Ya que habla castellano siga leyendo.

En esto de las operaciones de imagen, he de reconocerlo, a ustedes nadie les gana. Que si no quiero la capa de armiño, que esa cruz de oro no me la pongo, que guarden la limusina, que seáis misericordiosos. Le juro que casi, casi, casi que me lo creo. Pero claro, como les conozco les salió mal el intento. ¿La cruz la ha donado usted a los pobres o la ha guardado? ¿El Rolls sigue en el Vaticano? ¿Para cuándo misericordia con los niños violados? ¿Para cuándo justicia? ¿Para cuándo la entrega de los curas pederastas a los tribunales ordinarios?

¿Sabe que es lo que pasa? Que cuando mi padre tenía diez años, en una feroz dictadura fascista que ríase usted de la de Videla, iba un día en un tranvía por Lisboa y un cura, no sé si acaso uno de los que le eligieron, por la edad cuadraría, tomo su cartera y poniéndola sobre las piernas del niño se dedicó a manosear sus partes pudendas. Les salió mal el intento de convertirlo, que se le va a hacer, el chaval, dado el ejemplo, creció y les salio comunista. De aquellos rescoldos nacieron estos incendios que ahora les dedico.

¿Qué delito cometió mi padre? Ser huérfano del suyo a causa de una dolencia incurable para todo aquél que no era rico, tener que ganarse la vida a los diez años de marinero en una gabarra que dragaba el rio Tajo, a más de 500 kilómetros de su casa. Ya ve usted que sacrilegio.

Por todo esto y por muchas otras tropelías que usted personalmente seguro que ha cometido, no digamos ya sus demás colegas, y sin otro asunto de momento, le envió un cordial saludo y mi más ferviente deseo de verle muy pronto en el infierno.

 

Pedro del Fierro.

Post data: Para que lo sepa, aquí en España es usted Paquito II. Al primero le enterraron ustedes con mucha pompa y boato en el valle de los caídos por Dios y la Patria olvidando que lo construyeron aquellos supervivientes de la tortura, de los asesinatos, de la guerra nacida de su golpe de estado, de la barbarie fascista que abandera su nacional catolicismo.

 

Modificado por última vez en Domingo, 17 Marzo 2013 08:34